
FOTO DE BERTOLT BRECHT EN EL BERLIN ENSEMBLE
Poemas/Textos/Entrevistas/ Una mirada que vaga por el mundo bajo la máxima de Lou Andreas Salomé: "Deja que todo te suceda, la belleza y el espanto."
¿y si Dios fuera una mujer?
-Juan Gelman
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
…EN UN MADRID DESGARRADO POR LA BARBARIE DE UNOS Y OTROS, LA FINA INTELIGENCIA DE BLANCO WHITE SOSPECHA QUE UNA OPORTUNIDAD HISTORICA ACABA DE PERDERSE ENTRE EL FRAGOR DE LAS DESCARGAS FRANCESAS Y LOS NAVAJAZOS DEL PUEBLO INCULTO. EL MISMO, HOMBRE LUCIDO, ILUSTRADO, MAS ANGLOFILO QUE FRANCOFILO, EN TODO CASO PARTIDARIO DE LA RAZON LIBRE Y EL PROGRESO, SE DEBATE ENTRE DOS SENTIMIENTOS QUE SERAN EL DRAMA AMARGO DE SU GENERACION: UNIRSE A LOS ENEMIGOS DEL PAPA, DE LA INQUISICION Y DE LA FAMILIA REAL MAS VIL Y DESPRECIABLE DE EUROPA, O SEGUIR LA SIMPLE LINEA RECTA DE CONDUCTA QUE, DEJANDO A PARTE LO DEMAS, PERMITE A UN HOMBRE HONRADO ELEGIR ENTRE UN EJERCITO EXTRANJERO Y SUS COMPATRIOTAS NATURALES.”
Alguien recorre los senderos de Ítaca
y no se acuerda de su rey, que fue a Troya
hace ya tantos años;
alguien piensa en las tierras heredadas
y en el arado nuevo y el hijo
y es acaso feliz.
En el confín del orbe yo, Ulises,
descendí a la Casa de Hades
y vi la sombra del tebano Tiresias
que desligó el amor de las serpientes,
Y la sombra de Heracles
que mata sombras de leones en la pradera
y así mismo está en el Olimpo.
Alguien hoy anda por Bolívar y Chile
y puede ser feliz o no serlo.
Quién me diera ser él.
Jorge Luis Borges
Los mangos en el plato
como en desmesurado desierto
no se asoman al tiempo.
No abren sus fisuras de luz
ni vibra
la cerrazón de su carne,
carne compacta que transcurre para nada,
carne de monja.
Y en la geometría del cuarto
son el planeta inmóvil,
la cosa oscura
que no sabe de sí,
de sus dorados jugos.
No soñará con el mar su piel sin mirada,
animales que son presa de nadie
ni su destino podrá inmutarse
con el roce sutil de un pensamiento
no elevarán quejas al cielo
ni se arrepentirán
ni recordarán siempre el mismo verso
no se lastimarán
como a nosotros
el tiempo.
Hay que escoger un punto de partida. ¿Por qué no Las Ramblas, curso simbólico de aguas secretas que unen las colinas de Barcelona con el mar, el Norte con el Sur? Desde ese centro radical comienza un itinerario gastronómico que se ha complicado desde 1992. Hay un antes y un después de la oferta gastronómica de Barcelona en relación con los Juegos Olímpicos.
La aparición del nuevo puerto deportivo frente a la Villa Olímpica o la caída de los tinglados que tapiaban el puerto de Barcelona ha provocado la mayor y más rápida concentración de restaurantes de la historia de la ciudad. Algunos son hijos de los humildes merenderos derribados por la piqueta olímpica en el barrio de pescadores de La Barceloneta. Han pasado por una operación de diseño y de aumento de precio como El merendero de la Mari y perdido la escenografía populista, aunque un nuevo populismo de diseño se percibe en la oferta de restaurantes como Moncho, espectacular mostrador de guisos y frituras de pescado, de una abundancia tan excelente como inquietante. ¿Habrá suficiente pescado en el Mediterráneo para respaldar la oferta de las decenas de restaurantes que en el Port Nou (Puerto Nuevo) o en el Vell (Puerto Viejo) o a lo largo del Paseo Nacional ofrecen un telón de aromas de gambas y frituras o de arroces de pescado entre el negro de la sepia y el arco iris de la paella? Dentro de La Barceloneta hay que conocer Can Majó por sus espléndidos platos de arroces o Casa Solé, el decano de la cocina popular de esta barriada pescadora, donde se sigue haciendo uno de los mejores arroces caldosos del Mediterráneo.
En el ya viejo Pueblo Nuevo, Icaria para los obreros anarquistas del XIX y Manchester para sus patronos, un restaurante recomendable es Els pescadors, en la Plaza Prim, rodeada por los lofts de artistas y ocupada por un ombú gigante que se trajo algún tío de América. En el Port Nou, hay que encaramarse al Talaia, un restaurante emparentado con El Bulli, el ya mítico establecimiento de Rosas (Girona) donde ejerce el heredero de Robuchon, Ferran Adrià. Si considero a Adrià heredero de Robuchon es porque el propio Robuchon lo ha dicho y si en El Bulli el gran cocinero catalán realiza una exquisita cocina que ya más que de autor es de diseño y laboratorio, su influencia en Talaia crea una importante síntesis entre tradición, mar y postmodernidad, así en las combinaciones como en las texturas, algo parecido a una cocina conceptual que quiera seguir siendo popular.
Si no se quiere alejarse demasiado del corazón de la vieja Barcelona, el barrio chino, puede irse a comer a Casa Leopoldo donde la mejor consigna es decir: Vengo de parte de Pepe Carvalho o de Manuel Vázquez Montalbán y pónganme lo que Ustedes quieran. La tenacidad de Casa Leopoldo contrasta con la mudanza de un barrio chino en plena remodelación en el que la piqueta le quita las varices de sus viejas prostituciones y extermina poco a poco lo que fueron ingles de la ciudad cuando Jean Genet ejercía por estas calles de ladrón y homosexual (Le journal d'un voleur).
Casa Leopoldo, mayo 1997. De izquierda a derecha: Maruja Torres, Eduardo Mendoza, (un gintonic), Manuel Vázquez Montalbán y Juan Marsé.
(Foto Artur Lleó)
Un cliente de Casa Leopoldo, el escritor André Pieyre de Mandiargues, escribió cerca de aquí Au Marge y se le ha dedicado una plaza en el corazón del Barrio Chino, muy cerca de su restaurante, de las viejas prostitutas que calentaron su invierno barcelonés y del meublé donde fue feliz. No lejos de Casa Leopoldo, casi al lado de la iglesia románica de San Pablo, Ca l'Isidre es un pequeño y espléndido restaurante que sublima la antigua cocina de mercado, y tampoco lejos de Casa Leopoldo, Quo Vadis no estiliza la cocina de mercado, sino que la ofrece con todo el esplendor que le presta el vecino mercado de La Boquería, especialmente notables sus mezclas de setas y dispuesto el cocinero a guisarte unos espléndidos fideos a la cazuela, aunque no estén en la carta.
Yo siempre los pido. La Boquería es de visita obligada porque es el mejor escaparate de materias primas de la ciudad, tanto en su oferta de pescados activada cada día a partir de las siete de la tarde con la llegada de la pesca desde Rosas, como en la de salazones, aves, frutería, carne, despojos. Aquí se encuentra lo que no se encuentra en lugar alguno de Barcelona, aunque los grandes almacenes traten de competir con supermercados de la alimentación que, como El Corte Inglés, incluso plantean el cebo de una sección de gourmets. Pero La Boquería no sólo es el mercado total, sino también un itinerario humano en el que vendedores y compradores posan para la retina del mirón que les sorprende en los mejores gestos, en las mejores interpretaciones de vendedores y compradores.
Si se quiere comer popularmente, dentro de la propia Boquería puedes arrimarte al mostrador de Pinocho o en La Gardunya, donde la tapa alcanza dimensión de media o completa ración de guisos regionales, preferentemente catalanes. A pocos metros de La Boquería dos tabernas-restaurantes, Turia y El rincón de Aragón plantean la competencia de una comida a la vez sólida y rápida, en lucha con las hamburgueserías y todos los pollos fritos de Kentucky de este mundo. En el trasero del gran mercado se abre L'Egipte, restaurante que debe parte de su fama a la propaganda que le hizo mi personaje, Pepe Carvalho, en Los Mares del Sur, especialmente a su plato de albóndigas, hasta el punto que durante años fue el plato más demandado por la clientela.
No hay que alejarse mucho del eje radial de Las Ramblas para encontrar cocina catalana a precio aceptable en El senyor Parellada en la calle Argenteria, junto a Via Laietana y donde esta vía se junta con el puerto, Las siete puertas, de la misma raza que El señor Parellada, cocina del país, rigurosa pero pasada por los filtros de la cultura de la delgadez. Por un pequeño pasadizo, casi ocultado por una oficina bancaria, se llega a un curioso restaurante, El Passadís d'en Pepe donde es indispensable para la supervivencia probar el cogote de merluza. En lo que no es Barrio Chino, sino Barcelona Vieja, en el dédalo de calles que envuelven el Museo Picasso, el viajero ha de dejar sorprenderse por almacenes de especies que huelen a Cruzadas y descubrimientos de América o vinotecas como la de la calle Aguillers, que combino con El Celler de Gelida, de la calle Vallespir, cerca de la estación de Sants y a medio camino del estadio del Club de Fútbol Barcelona. Dos vinotecas breves pero sabias, con una selección de productos del país y foráneos que hay que frecuentar bajo la asesoría de vendedores partidarios de la razón crítica.
Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Hablad por mis palabras y mi sangre.
TE AGRADEZCO, SEÑOR
que hayas hecho de mí
la suma de todos los dolores,
y puesto sobre mi cabeza, el Mundo.
Visto la librea del Centauro
y llevo el Mundo desde la primera aurora.
El blanco es un color de circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y llevo el Mundo desde el primer crepúsculo.
Estoy contento
con la forma de mi cabeza
hecha para llevar el Mundo,
Satisfecho
de la forma de mi nariz
que debe aspirar todo el viento del Mundo,
Feliz
Con la forma de mis piernas
proveas a correr todas las etapas del Mundo.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro,
que hayas hecho de mí, la suma de todos los dolores.
Treinta y seis espadas han traspasado mi corazón.
Treinta y seis braseros han quemado mi cuerpo.
Y mi sangre sobre todos los calvarios ha enrojecido la nieve.
Y mi sangre en todos los nacientes ha enrojecido el horizonte.
Pero lo mismo estoy
Contento con llevar el Mundo,
Contento con mis brazos cortos,
con mis brazos largos
con el espesor de mis labios.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, blanco es un color de
circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y yo llevo el Mundo desde el alba de los tiempos.
Y mi risa sobre el Mundo, en la noche, crea el Día.
CUANDO LOS RECUERDOS SIGUEN EN EL CORAZÓN COMO UN AGUACERO...